viernes, 1 de mayo de 2009

Cartas Persas

No puede ser la misma ley para el buey que para el león por eso, gracias a ti, oh César, los barcos navegan sin temor y las bestias pacen en el campo, pues el deseo de Isthar por Gilgamesh ante su padre, algo aún terrible en la memoria de la montaña que sigue a la luna con su único ojo, es hoy silencio ante el astado. Así que no te atacaré nunca, creo que debías saberlo -dijo la serpiente al toro- porque tienes cuernos, al ser el primero y el último en llegar al divino Budha moribundo. Y recuerda que el Mayotauro nunca fue rendido por el Rey de Minos, mientras el buey, baur, banteng, kuprey, yak, nú o uro rumiando, amansa el campo verde ante once animales, siguiendo la dodecafónica tradición milenaria del país de las mimosas.



Cita: Gracias por la Imagen, Mandarina

No hay comentarios:

Publicar un comentario